¿Qué son los Lenguajes Simbólicos?

Muchas veces se definen las disciplinas esotéricas con nombres particulares, por ejemplo: algunos consideran que el Tarot es una mancia o una práctica adivinatoria; que la Astrología es una pseudo-ciencia o más gentil mente una “proto-ciencia”, que el I Ching o las Runas son un oráculo… Bien: no es que estén equivocados, pero considero que hay una categoría que los engloba: todos son Lenguajes Simbólicos, concepto que me gustaría definir en esta oportunidad.

Como se trata de dos conceptos unidos, definamos el primero de ellos. Definir qué es el lenguaje es tarea compleja. Ríos de tinta se han gastado con ese objetivo, aunque la definición que daré aquí es quizás simple, aunque suficiente para los alcances de esta nota. Se llama lenguaje a todo código semiótico estructurado, para el que existe un contexto de uso y ciertos principios combinatorios formales [1].­ El que nos ocupa hoy, es el leguaje humano (natural). Y para definirlo es necesario pensarlo según la función que cumple, la cual básicamente es comunicar y transmitir información.

¿Para qué existe el lenguaje? Para comunicarnos. ¿Y qué es la comunicación? Tomo una definición que me pareció interesante: dice Francisco Capella, en su artículo “Inteligencia y Ciencia”, que: “la comunicación es la transmisión de información realizada entre emisor y receptor mediante intercambio de mensajes a través de un canal y en un lenguaje o código que es común al emisor y al receptor, es decir, que debe ser compartido por ambos. El emisor que desea comunicar algo debe codificar el mensaje, expresarlo y transmitirlo a través de un medio para que el receptor lo descodifique e interprete para entender qué quiere decir el emisor. Para que el lenguaje funcione como herramienta de comunicación, debe basarse en convenciones y reglas conocidas por los participantes. El lenguaje incluye un código sistemático de signos y la capacidad cognitiva de manipularlos para comunicarse pensamientos, sentimientos e instrucciones. Un mensaje es una representación lingüística codificada de unos contenidos informativos para su comunicación. El canal de comunicación determina el tipo y la cantidad de información que puede transmitirse, y puede distorsionarla y añadir ruido.” [2] Este se denomina “esquema de Jakobson”, es el primero que se ha propuesto en las múltiples teorías de la Comunicación, y es el más rudimentario. Ha sido criticado, reformulado y ampliado muchas veces más, pero lo utilizo por la simpleza del mismo, y porque proporciona el marco suficiente para definir más tarde otros conceptos. [3]

Todo lenguaje supone una interacción entre sus usuarios: el lenguaje es práctico, su función más básica y primitiva es instar a la acción, orientar y coordinar el comportamiento, tanto individual como social; sirve como herramienta de coordinación, como instrumento de comunicación entre los participantes en un grupo, continúa diciendo Capella.

El lenguaje natural funciona mediante la sustitución de referencias, las entidades del mundo a través de sus patrones mentales o conceptos significativos, por referentes, los elementos lingüísticos, mediante un código. O sea, para cada objeto o cosa del mundo tenemos un referente lingüístico. La naturaleza de los referentes determina el tipo de lenguaje. Así, podemos distinguir tres categorías del lenguaje: el verbal, el corporal, y el simbólico, que es en el que nos interesa ahondar:

  • En el lenguaje verbal los referentes son patrones sonoros que pueden ser hablados y oídos. Lo aprendemos desde niños, por imitación de nuestros padres y siempre está ligado al contexto en el que lo aprendemos (por eso la primera lengua que aprendemos es la “lengua madre”).
  • El lenguaje corporal es un poco más sofisticado, ya que los referentes son patrones de gestos. Es objeto de estudio de muchas disciplinas modernas, pero todos lo tenemos incorporado su uso en mayor o menor medida. Podemos interpretar, por ejemplo, que cuando una persona se ruboriza es porque siente vergüenza, o tal vez porque está muy enojada. Este lenguaje va muy ligado con las emociones.
  • En el lenguaje icónico, los referentes son íconos, símbolos no arbitrarios, patrones que son similares a las entidades representadas. Por ejemplo, el ícono de un hombrecito en una puerta nos informa que ese es “el baño de hombres” y no el de mujeres. En otro contexto quizás signifique otra cosa, pero no tiene más de un posible significado allí dónde está. O sea, está ligado de forma inmediata a tu contexto.
  • En el lenguaje simbólico, al contrario que en el icónico, los referentes son patrones visuales o signos que pueden ser escritos y leídos, sin relación de semejanza con las entidades representadas. La relación entre el símbolo y el objeto de la realidad o concepto que designa es arbitraria: el símbolo no guarda parecido con la cosa que representa.

Los Lenguajes Simbólicos, entonces, se diferencian de los lenguajes verbales, corporales o icónicos por la naturaleza de las unidades que utilizan, llamadas símbolos. Hay muchas definiciones para este concepto, y la primera que voy a utilizar es la que da el diccionario de la Real Academia: “un símbolo es la representación sensorialmente perceptible de una realidad, en virtud de rasgos que se asocian con esta por una convención socialmente aceptada.” [4] Se diferencian de los signos en que estos pueden ser comprendidos por los seres humanos y algunos (como los signos gestuales), incluso por ciertos animales; mientras los símbolos son específicamente humanos. Los signos señalan, designan una entidad necesariamente real (un objeto, un sonido, etc.) y son específicos de una circunstancia o lugar; mientras que los símbolos tienen un significado más amplio, que puede cambiar.

Hay símbolos universales, comunes a o presentes en la mayoría de las culturas (la religión y las tradiciones, a ella asociada, los ritos, los elementos usados en cada uno; el arte y los temas expresados artísticamente, etc.) y hay símbolos personales. Por ejemplo, para el cristianismo una ‘cruz’ puede ser símbolo de sacrificio, entrega, protección, o más directamente de Cristo. Ese sería el símbolo universal. Pero, en mi repertorio personal de símbolos dependiente de mi propia experiencia de vida, la cruz puede significar además otra cosa: por ejemplo, me recuerda a la iglesia del barrio y de ahí a un grupo en el que participaba. Entonces, para mí la ‘cruz’ representa al ‘grupo’. Este sería un símbolo completamente personal.

Tomemos nuevamente el ejemplo del símbolo ‘cruz’ para ver el aspecto arbitrario de todo símbolo. No hay nada en una ‘cruz’ que nos haga pensar en el ‘sacrificio’ o en la ‘materia’, y sin embargo es uno de los significados que se le da. Tampoco hay nada, por ejemplo, en el ‘círculo’ que nos haga pensar en lo ‘divino’ o en el ‘espíritu’; y de todas maneras esa de una de las ideas asociadas. También, se asocia con lo femenino, con la fuente, como el punto diminuto que dio origen al universo… Como se puede comprobar, estas relaciones son efectivamente arbitrarias, convencionales, es decir, no hay una característica en el símbolo que nos haga pensar en la cosa que designa, al menos no en primera instancia. Se acuerda entre los usuarios que ese símbolo significa o representa tal otro concepto.

El lenguaje es una institución, un patrón repetitivo de comportamiento, un producto pragmático de la evolución que surge y se desarrolla de forma gradual. No es un producto acabado diseñado por ninguna mente individual, nos previene Capella; no es que alguien dijo de pronto que el círculo o la cruz significan tal cosa, sino que su representación se fue generalizando, aceptando y transmitiendo de esa manera. Lo que significa que el día de mañana podría modificarse.

Así, un Lenguaje Simbólico es un sistema de comunicación que incluye un vocabulario o léxico de palabras (símbolos), los elementos básicos, y una gramática (sintaxis) o conjunto de reglas para combinar las palabras en frases bien formadas. Utilizarlo supone dos operaciones simultáneas, las cuales usamos cotidianamente para comunicarnos: codificación y decodificación, consideradas ya en el modelo de Jakobson. Cuando escribimos o hablamos, organizamos los signos de determinada manera (atendiendo a reglas formales, más o menos aceptadas en el seno de una cultura) para producir un mensaje, para comunicar algo. De igual manera, cuando queremos comunicar una idea mediante símbolos, tenemos que elegir los apropiados para aquello que queremos decir.

Básicamente, un Lenguaje Simbólico es útil para transmitir muchas ideas y conceptos en forma reducida, cuyo receptor puede prescindir del lenguaje escrito y del corporal. Es un lenguaje “económico”, pues utiliza pocas unidades y produce con ellas mensajes complejos que no se podrían hacer de otra manera, utilizando preferentemente el canal visual.

¿Qué tipo de lenguajes simbólicos existen? La Astrología, el Tarot, las Runas, el I Ching –entre muchos otros– son sistemas basados en símbolos que se organizan de diversas maneras para producir mensajes. La filosofía en torno a estos lenguajes les otorga una cierta aura sagrada, principalmente, porque fueron las clases sacerdotales las que los utilizaban, o porque su conocimiento circulaba en grupos secretos, llamadas órdenes herméticas. Por ejemplo, las 25 Runas son en verdad un alfabeto –dado por Odín a los Vikingos– que al combinarse de distintas formas pueden dar consejos; los 12 Signos del Zodíaco, junto a los 10 planetas y las 12 Casas forman el alfabeto astrológico, que permiten decodificar el destino personal o colectivo a través de los horóscopos. El I Ching funciona de manera similar: la unidad simbólica es el hexagrama y su filosofía e interpretación provee mensajes útiles. Y el Tarot sigue el mismo principio: su unidad mínima es el arcano y combina múltiples símbolos. De alguna manera es el que los sintetiza a todos.

Aprender a utilizar un lenguaje simbólico requiere cierto entrenamiento, así como aprender a hablar un idioma también lo necesita. Pero una vez que uno incorpora este nuevo lenguaje de imágenes, de símbolos, se conecta con una realidad que  es a la vez universal y personal, colectiva e individual.

 


Notas y citas bibliográficas

[1] Wikipedia (2011). “Lenguaje”, disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Lenguaje#Comunicaci.C3.B3n_visual.

[2] Capella, Francisco (2011). “Lenguaje”, en Inteligencia y Ciencia, disponible en: http://www.intelib.com/Lenguaje.htm.

[3] El fenómeno de la comunicación en sí es muchísimo más complejo (no en vano hay una carrera dedicada a él…). Pero lo que nos interesa es la parte operativa del lenguaje.

[4] Real Academia Española (RAE) (2011). “Símbolo”, en: http://www.rae.es. Última consulta: septiembre de 2011.

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